Médicos Veterinarios en alerta por plásticos en los océanos

Al menos 1 millón de aves marinas, 100.000 mamíferos marinos, tortugas marinas e incontables peces están perdiendo la vida al año como causa directa del plástico que llega a los océanos. La fauna confunde este elemento con alimento o bien caen enredados, sufriendo de obstrucción, traumatismos, asfixias y muerte. Los profesionales alertan sobre los peligros de seguir enviando estos desechos a nuestros océanos, ya que incluso toxinas podrían ser transmitidas al ser humano.

La producción mundial de materias primas de plásticos se ha incrementado, especialmente en las últimas décadas. Se estima que la producción aumenta en un 4% anual. Por lo tanto, para el 2020 se superarán los 500 millones de toneladas anuales, lo que supondría un 900% más que los niveles de 1980.

El plástico como material, sin duda, ha sido uno de los inventos que nos ha facilitado la vida, debido a su durabilidad y versatilidad de usos. Sin embargo, la gran producción y la mala gestión después de su vida útil, lo han constituido como una de las mayores amenazas para los ecosistemas, principalmente el marino, afectando la sostenibilidad de su biodiversidad. En general, la basura que llega al océano proviene de fuentes terrestres, como vertederos ubicados en el borde costero y cerca de los ríos, emisiones industriales, y uso recreativo de las costas. Asimismo, proviene de fuentes marinas que incluyen el transporte marítimo, las actividades pesqueras (artes de pesca desechadas) y plataformas para extraer petróleo o gas.

Este problema tiene en alerta a los médicos veterinarios del país, ya que se ha estimado que alrededor de 4,4 a 12,7 millones de toneladas métricas de plásticos ingresan a los océanos al año, se desplazan y, debido a su alta persistencia, pueden permanecer cientos de años en el medioambiente.

“A nivel mundial, estudios recientes estiman que alrededor de 1.400 especies de fauna marina han sido afectadas por la interacción con el plástico y mueren al menos 100 mil mamíferos marinos al año por causa directa del plástico. Los efectos negativos sobre la fauna marina se pueden producir por enredo en aparejos de pesca abandonados en el océano (fenómeno conocido como pesca fantasma) e ingestión con consecuencias diversas, que pueden abarcar desde estrangulamiento, asfixia, obstrucción gastrointestinal, laceraciones, fracturas, amputaciones, infecciones concomitantes, inanición, deshidratación, efectos toxicológicos y muerte”, señala Betsy Pincheira, vocera del Colegio Médico Veterinario de Chile (COLMEVET) y Presidente de AMEVEFAS, la Asociación de Médicos Veterinarios de Fauna Silvestre.

La fauna marina puede confundir elementos plásticos que flotan en el mar con alimento. Desde plumavit (poliestireno), bolsas, pañales desechables, bombillas, globos, pellets hasta preservativos. Uno de los casos más conocidos es la interacción entre las tortugas marinas y las bolsas plásticas que flotan en el mar las que, al ser similares a una medusa, su presa principal, las confunden y se alimentan de éstas. Otras especies confunden los microplásticos que flotan en el mar con zooplancton (organismos que viven suspendidos en la columna de agua, tanto vertebrados como invertebrados). Distintos organismos (por ejemplo, microalgas, cirripedios, bacterias) pueden colonizar plásticos flotantes, debido a que pasan grandes periodos en el océano y así expandir sus rangos de distribución. Recientemente, se ha detectado que estos plásticos flotantes emanan un olor a dimetil sulfuro, olor clave en las interacciones tróficas marinas. Esta señal producida de forma natural por el fitoplancton, confunde la búsqueda de alimento, principalmente por parte de aves marinas y peces, los cuales terminan alimentándose de estos trozos de plásticos.

Otro problema es el fenómeno conocido como pesca fantasma, que se produce cuando un arte de pesca es abandonado (de forma accidental o intencional) y sigue pescando. Este fenómeno afecta comúnmente a vertebrados marinos, desde grandes ballenas, delfines, lobos marinos, focas, tortugas marinas, aves marinas y peces; todos quedan enredados en artes de pesca, pudiendo causar la muerte del individuo.

Adicionalmente, existe la transferencia de microplásticos a través de las cadenas tróficas, la bioacumulación, es decir el traspaso de plástico entre varios individuos vía predador-presa, llegando a predadores topes y potencialmente al ser humano. Esto ya se ha observado experimentalmente en focas grises en cautiverio y en bivalvos y crustáceos para consumo humano. Otro caso son las aves marinas, las cuales pueden traspasarlos a sus polluelos al alimentarlos.

“Son frecuentes los hallazgos de elementos plásticos al realizar necropsias”, señala la profesional. Así, los casos reportados por la prensa recientemente de un calderón en Tailandia, que presentó más de 80 bolsas plásticas en su estómago, cachalotes con redes y diversos trozos de plástico, hasta de un vehículo en el Mar del Norte y otro en España con casi 30 kg de plástico en su tracto digestivo. En aves marinas ya es un triste hallazgo sumamente frecuente.

“Más del 90% del plástico en los océanos tiene un tamaño menor a 10 mm y su amenaza no solo afecta a los organismos de la superficie del agua, sino que también a los que habitan el fondo marino. Deshechos marinos llegan al fondo del océano dependiendo de diversos factores como la densidad, flotabilidad, turbulencia, corrientes, etc. Y una vez en el fondo, se fragmenta y puede ser confundida como alimento por las especies bentónicas. Históricamente, los deshechos eran eliminados sistemáticamente en los océanos y aún permanecen allí. Aunque la legislación internacional actualmente lo prohíbe, las consecuencias de prácticas del pasado continúan en el presente y seguirán en el futuro. Se ha comprobado el traspaso de barreras celulares y los efectos tóxicos de los componentes de microplásticos son variados, con daño en diversos órganos: carcinogénicos, alteración de regulación hormonal a nivel de estrógeno, testosterona, tiroides, interferencia con motilidad espermática, potencial daño neurológico, cambios conductuales y en el desarrollo”.

Una reciente revisión para el Pacifico Sudeste reporta que 97 especies de vertebrados han tenido alguna interacción con el plástico, ya sea por ingestión o enredo. Esto incluye 20 especies de peces, 5 tortugas marinas, 53 aves marinas y 19  mamíferos marinos.

Betsy Pincheira explica los principales efectos de estos elementos en diversas especies:

- Todas las especies de tortugas marinas son afectadas y la ingestión causa principalmente obstrucción intestinal.

- Los pinnípedos (lobos marinos, lobos finos y focas) son afectados principalmente por enredo en artes de pesca, cuerdas, bolsas y redes de empaque, elásticos y huinchas que se incrustan, producen una infección concomitante y pueden provocar la muerte.

- En cetáceos, la ingestión de este tipo de basura causa obstrucción, perforación, desgarramiento de mucosa estomacal, inanición y muerte. El enredo, a su vez, puede causar traumatismos, desde la amputación de aletas, laceraciones, alteraciones en la flotabilidad, incapacidad para alimentarse y una muerte lenta por inanición.

- En aves marinas, se predice que para el 2050, el 99% de las especies habrá ingerido plástico. Hoy en día ya el 98% de las especies de albatros estudiadas muestran plástico en su tracto digestivo. El impacto es visible en la condición corporal y la transmisión de químicos orgánicos que afectarían las tasas de mortalidad y reproducción. Se reduce el volumen del buche, existe mayor carga de contaminantes y mayor traspaso a tejidos durante la digestión. Esto, además de cuadros de impactación y perforación de órganos internos.

- Peces y crustáceos, en tanto, incorporan microplástico a través de las branquias e ingestión directa o indirecta. Así, se han encontrado fibras de plástico en el contenido estomacal de centollas (Lithodes santolla) en aguas magallánicas.

- Asimismo, el zooplancton también consume plástico, llegando así a peces y otras especies a través de la cadena trófica.

Como médicos veterinarios debemos estar atentos a los impactos de los plásticos sobre nuestra fauna, no solo desde el punto de vista del paciente, sino que a nivel ecosistémico, de conservación, salud pública, económico y social. Se deben concentrar mayores esfuerzos en investigación, recopilar antecedentes en nuestros escenarios nacionales y estar preparados para participar directamente como profesionales y ciudadanos en las medidas de mitigación. Agradecemos a los biólogos marinos Matías Portflitt, Diego Miranda de REVAM, y Pauline Sallaberry-Pincheira, por sus aportes a este comunicado.

IV Encuentro Internacional de Investigadores en Bienestar Animal & Reunión Regional de ISAE-Latinoamérica 2018
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IV Encuentro Internacional de Investigadores en Bienestar Animal & Reunión Regional de ISAE-Latinoamérica 2018

4 al 7 de diciembre de 2018 - Valdivia, Universidad Austral de Chile.
Promoviendo el nexo entre el Bienestar Animal, la Etología y la Sociedad.